lunes, 3 de octubre de 2011

Últimas noticias del cerebro

Es la estructura más compleja del universo y contiene más neuronas que estrellas hay en una galaxia. El cerebro dicta toda nuestra actividad mental: desde procesos inconscientes, como respirar, hasta los pensamientos filosóficos más complejos.
Por miles de años, las civilizaciones se preguntaron sobre el origen del pensamiento, la conciencia, la interacción social, la creatividad, la percepción, el libre albedrío y las emociones. Hoy, gracias a las neuroimágenes, es posible filmar el cerebro cuando aprendemos, decidimos, nos enamoramos o enojamos. Y así entender las bases cerebrales de procesos complejos como la imaginación, la toma de decisiones y la emoción.
Actualmente sabemos, contra lo que se creía una década atrás, que las neuronas pueden regenerarse y establecer nuevas conexiones al tiempo que se pierden otras, y que el cerebro es un órgano plástico que una vez que alcanza su madurez, alrededor de los 20 años, continúa cambiando y adaptándose a nuevos comportamientos y circunstancias durante prácticamente toda la vida.
En 2002, el biólogo argentino Alejandro Schinder dirigió una investigación publicada en la revista Nature que demuestra que el cerebro adulto tiene la capacidad de generar nuevas neuronas que se incorporan a los circuitos existentes. Este descubrimiento abrió nuevos caminos en el tratamiento de lesiones cerebrales y enfermedades degenerativas como el Alzheimer.
La neuroplasticidad es, asímismo, uno de los factores más importantes en la evolución de la especie; un rasgo que permitió al sistema nervioso escapar a las restricciones de su propio genoma y responder a cambios ambientales y fisiológicos constantes. Así, nuestra forma de pensar, percibir y actuar no está del todo determinada por nuestros genes ni por las experiencias tempranas de nuestra niñez, como sugería el creador del psicoanálisis, Sigmund Freud.
Sin embargo, para ser justos, hay que recordar que a fines del siglo XIX, Freud, que antes de ser psicoanalista fue neurólogo, descubrió el papel del inconsciente en nuestra conducta. Y recientes investigaciones ratifican la teoría del vienés, al develar que la mayoría de los procesos cerebrales que creemos racionales, no son conscientes.
La dimensión social
Uno de los descubrimientos centrales de las neurociencias es la dimensión social del cerebro humano, que como nuestras relaciones trabaja básicamente en red. "La complejidad del cerebro es consecuencia de la complejidad social que alcanzó nuestra especie a lo largo de su evolución", destaca el neurólogo Facundo Manes, director del Instituto de Neurociencias de la Universidad Favaloro y del Instituto de Neurología Cognitiva de Buenos Aires (Ineco).
"El ser humano es básicamente una criatura social. Por eso crea organizaciones, que van desde la familia hasta las comunidades nacionales o globales", dice Manes. Un aspecto importante en la investigación del cerebro social son las neuronas espejo. Se trata de "células que reaccionan tanto al observar una acción como cuando la realizamos nosotros mismos permitiendo el aprendizaje a partir de la imitación de la acción observada", explica Manes.
La interacción social también resulta fundamental para el aprendizaje. Y esto explica por qué los docentes de carne y hueso difícilmente sean reemplazables por programas de software o máquinas. Manes refiere un experimento, en el que tres grupos de bebes cuya lengua materna era el inglés fueron entrenados en el aprendizaje del idioma chino: un grupo interactuaba con un maestro chino en vivo; un segundo grupo veía películas del mismo hablante, y el tercer grupo sólo lo escuchaba a través de auriculares. El tiempo de exposición y el contenido fueron idénticos en los tres grupos. Después del entrenamiento, los bebes expuestos a la persona china en vivo distinguieron entre dos sonidos con un rendimiento similar al de un bebe nativo chino. Los bebes que habían estado expuestos a ese idioma a través del video o de sonidos grabados no aprendieron a distinguir sonidos, y su rendimiento fue similar al de bebes que no habían recibido entrenamiento.
Razón y emoción
No es solamente la razón, sino la emoción lo que nos hace humanos. Tanto las emociones positivas como las negativas, desatan un conjunto de cambios fisiológicos y comportamentales que influyen en procesos cognitivos trascendentes como la memoria y la toma de decisiones.
Al contrario de lo que normalmente se cree, las emociones no son un obstáculo, sino que resultan fundamentales para decidir. Estudios recientes, entre ellos los del neurólogo Antonio Damasio, autor de El error de Descartes, indican que "una decisión tomada sin emoción, es altamente probable que sea equivocada".
"Razón y emoción van juntas en los principales procesos cerebrales -dice Claudio Waisburg, neurólogo de Ineco y del Instituto de Neurociencias de la Universidad Favaloro-. Es la emoción la que brinda una información extra y muy personal en el proceso de toma de decisiones para conseguir nuestros objetivos. Para decidir bien es preciso utilizar armoniosamente los dos cerebros, el emocional y el racional", explica.
La tecnología de imágenes y el trabajo con pacientes que han sufrido lesiones cerebrales mostraron que una estructura cerebral llamada amígdala juega un rol significativo en el miedo y en la memoria de eventos emocionales. También existe evidencia de que una región cerebral conocida como la ínsula subyace al reconocimiento de señales humanas de disgusto.?La idea de que el cerebro humano tiene sistemas neurales parcialmente separados pero interconectados se apoya en el hecho de que muchas de las situaciones emotivas cotidianas contienen una combinación de emociones.
El gen altruista
Más allá de las emociones básicas como el placer y el miedo, los seres humanos hemos desarrollado sentimientos complejos como los de justicia, ética y solidaridad. En los inicios, la supervivencia de la especie era lo más importante y esto hacía que los más débiles fueran abandonados a su suerte. Pero ya el hombre de Neanderthal practicaba el altruismo -y algunas nociones de medicina-, como lo demuestra un cráneo de 36.000 años hallado con una herida cicatrizada en la cabeza, lo que indicaría que fue curado por sus compañeros.
La filosofía, la religión y la economía han intentado explicar cómo se genera la cooperación entre individuos, aun cuando no exista una recompensa inmediata o directa. Y la neurología vino a dar su aporte con el descubrimiento de las áreas cerebrales relacionadas con la cognición social. "Se trata de la capacidad de percibir las intenciones, los deseos y las creencias de otros y es una habilidad que aparece a partir de los 4 años", explica Manes. Investigaciones con neuroimágenes mostraron que al ayudar a otros y donar dinero, interviene la dopamina, una hormona relacionada con los circuitos del placer.
Pero también sentimientos reprochables como la discriminación y el prejuicio tienen sus bases neurales. Una investigación dirigida por Agustín Ibáñez, del Laboratorio de Psicología Experimental de Ineco e investigador del Conicet, junto a colegas de España y Chile, mostró que el cerebro detecta en 170 milisegundos (menos que un parpadeo) si un rostro integra o no el propio grupo de pertenencia y lo valora positiva o negativamente mucho antes de que seamos conscientes de ello. En esta valoración intervienen varias áreas cerebrales: giro fusiforme, surco temporal superior (procesos básicos de percepción); hipocampo y corteza parahipocampal (aprendizaje y asociación de claves contextuales), y áreas frontales del cerebro (mecanismos de control actitudinal).
El trabajo involucró a 180 voluntarios indígenas y no indígenas, y fue publicado en la revista Frontiers in Human Neuroscience. Sus conclusiones sugieren que "los procesos asociados al prejuicio son muy automáticos y arraigados, por lo que las estrategias de integración y tolerancia deberían empezar en la infancia, lo más temprano posible", dice Ibáñez.
Estrés y memoria
¿Por qué recordamos dónde estábamos y qué hacíamos cuando recibimos la noticia de la declaración del corralito o el fallecimiento del ex presidente Kirchner, pero nos olvidamos lo que hicimos el día anterior? Es que los recuerdos, tanto los buenos como los malos, se asocian con un shock emocional. Lo demostraron investigadores del Laboratorio de Neurobiología de la Memoria del Ifibyme, de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, y el Conicet, en un trabajo publicado por la revista Neuroscience.
En una prueba con estudiantes voluntarios, los investigadores comprobaron que éstos "podían recordar mejor una serie de sílabas aprendidas si eran sometidos a un estrés leve, en comparación con el grupo control, que no sufrió estrés", explica la bióloga Verónica Coccoz, autora del trabajo Alejandro Delorenzi y Héctor Maldonado. Esto se debe -según el estudio- a que "en situación de estrés se liberan sustancias como epinefrina, cortisol y glucosa, que juegan un rol central en la modulación de la memoria".
Sin embargo, así como niveles moderados de estrés pueden ser estimulantes, "cuando se vuelve crónico y prolongado suele tener efectos negativos en la memoria y otras funciones cognitivas -destaca el neurólogo Manes-. El estrés, tanto físico como psicológico, dispara la liberación de cortisol, una hormona producida en las glándulas suprarrenales."
Altos niveles de cortisol como los que se registran en personas estresadas o atravesando una depresión, afectan la memoria episódica (la del cuándo y dónde). Esto disminuye aún más sus capacidades para enfrentar las exigencias cotidianas, lo que se transforma en un círculo vicioso. Según el neurólogo, "la medida óptima de nuestro rendimiento intelectual no se logra a partir de una sumatoria de horas de esfuerzo, sino más bien de una estrategia que contemple el trabajo, el descanso, el ocio y el esparcimiento".
Relojes internos
La percepción del tiempo, una característica netamente humana, también tiene base neuronal. "Somos relojes con patas", describe el biólogo Diego Golombek, investigador del Conicet y director del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad Nacional de Quilmes. "Existen pequeñas estructuras en el hipotálamo que miden el tiempo y le dicen al cuerpo qué hora es -explica Golombek-. El llamado reloj biológico sincroniza a nuestro organismo para que rinda en forma óptima a lo largo del día, con picos de desempeño hacia la tarde. Por eso, "a la hora de elegir conviene un horario vespertino para una competencia deportiva o un examen -recomienda el experto-. Casi todos los récords olímpicos se batieron en horas de la tarde."
Pero los seres humanos no somos todos iguales y de hecho existen varios cronotipos. En los extremos se encuentran los alondras, típicamente matutinos, y los búhos, que son noctámbulos o al menos vespertinos. "La mayor parte de los adolescentes son búhos. Esto no sólo se debe a sus hábitos de salir de noche, mirar tele y chatear hasta tarde, sino que la biología indica que las agujas de su reloj interno están atrasadas respecto de la población en general -dice Golombek-; con lo cual, el horario de comienzo de clases en el secundario resulta absurdo e improductivo."
Neuronas 2.0
Una de las preguntas más inquietantes que se plantean hoy las neurociencias se refiere a los efectos de Internet y las nuevas tecnologías en el cerebro. El acceso a información prácticamente infinita y el bombardeo constante de estímulos a partir de los dispositivos móviles y las redes sociales están minando nuestra capacidad de atención y concentración.
"Parece que la cultura de la brevedad reflejada en Twitter o TED (140 caracteres en el primer caso, y 7 minutos en el segundo) destruyó toda posibilidad de sostener el hilo de una idea más allá de unos pocos minutos", reflexiona el economista Santiago Bilinkis en su blog Riesgo y Recompensa. Bilinkis participó en 2010 de un programa de capacitación sobre las sociedades del mañana en Singularity University, dentro de la NASA. "Pese a estar escuchando a oradores brillantes sobre temas francamente fascinantes, solía descubrirme a mí mismo desconectado. O mejor dicho conectado a otros dispositivos. Lo preocupante es que a todos a mi alrededor les pasaba lo mismo: en medio de una clase espectacular, la gente estaba en Twitter, en Facebook, navegando en los buscadores o leyendo mails."
El estadounidense Nicholas Carr, autor de El gran Interruptor y Superficiales (Taurus), denuncia que "lo que estamos entregando a cambio de las delicias instantáneas de Internet es nada menos que el proceso lineal de pensamiento". Una nueva mentalidad superficial, acostumbrada a recibir y diseminar información en estallidos cortos y descoordinados está reemplazando al razonamiento profundo. Recientes estudios muestran un funcionamiento cerebral diferente cuando se lee en la pantalla a cuando se lo hace en papel. Aunque en términos evolutivos la irrupción de las tecnologías digitales es demasiado reciente para generar cambios en la configuración cerebral, la hipótesis no deja de ser inquietante.

ENTRE LA COMPUTACION Y LA BIOLOGIA

En contraposición a la postura clásica que consideraba al cerebro como un conjunto de módulos especializados (el que reconoce imágenes, el que maneja el auto), hoy se lo estudia como una red compleja e interconectada. "Con el avance de las tecnologías de imágenes funcionales y el aumento exponencial de las capacidades de cómputo y almacenamiento digital, la caja negra del funcionamiento cerebral comienza a abrirse", explica el físico y biólogo argentino Guillermo Cecchi, investigador en el Laboratorio de Inteligencia Artificial de IBM en los Estados Unidos. Cecchi y su equipo se dedican al análisis de redes complejas para estudiar cómo el cerebro se comunica internamente y cómo piensa.
La llamada Teoría de las Redes es uno de los campos de confluencia entre la computación y la neurología, dado que permite detectar ciertas regularidades en los sistemas complejos. "Como ocurre en el funcionamiento de Internet, en el cerebro unos pocos nodos se conectan con una gran cantidad de otros, que a su vez tienen pocas conexiones", dice Cecchi. Este hallazgo sobre el modo de funcionamiento del cerebro se aplica también al estudio de patologías como la esquizofrenia. En tanto, otra convergencia entre cómputo y biología se da a través del uso de algoritmos en lo que se conoce como aprendizaje automático (machine learning), para analizar y comprender los patrones de actividad cerebral.

LA FALACIA DEL COEFICIENTE INTELECTUAL

Ser inteligente es "tener flexibilidad para ver un problema y descubrir una posibilidad de enfrentarlo", define el neurólogo Facundo Manes, director de Ineco y el Instituto de Neurociencias de la Universidad Favaloro. La noción actual de inteligencia incluye habilidades emocionales, motivacionales y sociales. "Factores de la personalidad como el humor, expanden nuestro potencial intelectual", dice Manes.
Desde que Howard Gartner describió en la década del 80 las inteligencias múltiples, se habla de las capacidades lingüísticas, lógicas, musical, espacial, corporal e interpersonal. Pero ¿qué nos hace inteligentes como especie? La capacidad de relacionarnos con otros mediante la llamada cognición social y el lenguaje sin duda fueron un salto evolutivo que nos diferenció de los primates y produjo mayores conexiones neurales.
A la hora de medir la inteligencia, las pruebas de cociente intelectual resultan útiles en algunos casos, pero no en todos. Y su utilización muchas veces dio lugar a prácticas discriminatorias por género, raza o grupo social. "La realidad es que la ciencia no cuenta hoy con una herramienta para medir la inteligencia en toda su extensión y complejidad", explica Manes. ¿Cómo asignarle un cociente a la ironía o a la creatividad?

SIETE Consejos para tener el cerebro en forma

Abra su mente: desafíe a su cerebro con actividades nuevas: aprenda un idioma o un instrumento, vaya al teatro, a un concierto, museo o galería
Cuide su dieta: elija alimentos variados; priorice las frutas, verduras y carnes magras.
Ejercite su cuerpo: vaya caminando o en bicicleta a su trabajo, asista a un gimnasio, practique algún deporte o vaya a bailar.
Hágase un chequeo: controle su presión arterial, colesterol, glucosa en sangre y peso. Estos factores incrementan su riesgo de desarrollar demencia si son elevados.
Active su vida social: reúnase con familiares y amigos, participe en redes profesionales, eventos comunitarios o haga tareas voluntarias.
Evite los malos hábitos: no fume y si bebe alcohol, hágalo con moderación
Cuide su cabeza: sea respetuoso como peatón, use cinturón de seguridad y use casco si anda en moto, bicicleta o patines.
Fuente: Dr. Facundo Manes, Ineco.
Para saber más Superficiales: qué está haciendo Internet con nuestras mentes , de Nicholas Carr (Taurus). Cavernas y palacios: en busca de la conciencia en el cerebro y Las neuronas de Dios: hacia una ciencia de la religión , de Diego Golombek (Siglo XXI Editores). El gorila invisible y otras maneras en las que nuestra intuición nos engaña , de Christopher Chabris y Daniel Simons (Siglo XXI Editores).
 
http://www.lanacion.com.ar/1410825-ultimas-noticias-del-cerebro

sábado, 1 de octubre de 2011

¿Qué les interesa a los jóvenes?


Según una encuesta, quieren vivir el presente y hacerlo de la forma más placentera. Al 23% le interesa ganar dinero lo más rápido posible. “Trato de vivir el minuto a minuto, lo mejor que pueda”, dijo Nicolás, estudiante universitario.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Mar del Plata está entre las ciudades con más casos de autismo de la Argentina

Se presentó días atrás en nuestra ciudad un nuevo tratamiento que permite revertir el cuadro. Los chicos que siguieron este procedimiento lograron “encontrarse con el mundo exterior” e insertarse socialmente
El autismo es un espectro de trastornos caracterizados por graves déficits del desarrollo que afectan el sueño, la alimentación, la socialización, la reciprocidad emocional y la imaginación. De acuerdo con la Fundación Linca Argentina existe en Mar del Plata un caso cada 200 personas, lo que posiciona a la ciudad entre las más afectadas del país por esta enfermedad, a la que los integrantes de la entidad definen como “tratable y recuperable”, aunque reconocen que “no tiene cura”. Sin embargo, días atrás presentaron un novedoso tratamiento de origen extranjero que le permite a los chicos con esta condición desintoxicar su cuerpo, “encontrarse con el mundo exterior” e insertarse socialmente como cualquier otro individuo.
Natalia Russo y Sergio Rivero son los referentes locales de la Liga de Intervención Nutricional Contra el Autismo (Linca). Ambos tienen hijos con este tipo de trastornos del desarrollo y organizaron días atrás en el Centro Social Libanés de Mar del Plata una conferencia -a cargo del psicólogo y presidente de la Fundación, Carlos Alberto Cilento Pintos- para difundir este nuevo tratamiento que, según reconocieron, ya ha tenido “excelentes resultados”.
En diálogo con El Atlántico, los padres explicaron en qué consiste el procedimiento y relataron incluso sus experiencias personales. “En mi caso particular soy papá de Facundo, de siete años. Tenía a los cuatro años y medio diagnosticado autismo severo. Hoy por hoy está asistiendo a un colegio común y corriente sin ningún tipo de terapia conductual o de integración. Está totalmente desarrollado en un grupo social normal”, indicó Sergio.
Desde Linca Argentina advierten que el tratamiento “está muy poco difundido y aplicado” en nuestro país”. ¿De qué se trata? En términos generales consiste en “modificar la alimentación”. ¿Cómo? El primer paso consiste en suprimir las dos proteínas (caseína y gluten) que, para los chicos con esta condición, es nocivo para su digestión.
“Estas proteínas se transforman en sustancias opiáceas y empiezan a tener trastornos de sueño, de alimentación y de conducta. Así pierden la sensibilidad al calor y al dolor. Pero de acuerdo con el tratamiento, se sacan las sustancias que están contaminando al chico y ahí puede empezar a encontrarse con el mundo exterior”, subrayaron.
Natalia, a su turno, aseguró que el caso de su hijo “es más severo”. “Mi nene está contaminado con metales pesados y ya es un caso más complicado, porque los metales hicieron daño muscular. Tiene más de diez metales pesados en su organismo. Es difícil vivir sin químicos en esta ciudad. Nosotros, por la condición de mi hijo, tenemos que consumir agua purificada, lavar sin químicos, cocinar con comida orgánica y ese es todo un desafío que tenemos como papás”, manifestó.
De acuerdo con los referentes locales de Linca Argentina, al aplicar el tratamiento “el cambio es total”. En algunos casos los avances se perciben en unas pocas semanas. En otros de mayor complejidad, puede demorar más tiempo. “Corrigiendo estas cuestiones del matebolismo, el chico puede llegar a reinsertarse, siempre y cuando se aborde el problema de manera temprana y efectiva”, destacaron y luego aclararon que “además de modificar la alimentación hay que hacerle un seguimiento al chico y suplementar todo lo que durante esos años no recibió”.
Así, los problemas de interacción social, de reciprocidad emocional y de comunicación, pueden ir revirtiéndose poco a poco.
“No hablamos de que el autismo se cure, pero sí decimos que se recupera”, aseveró Sergio al tiempo que añadió: “Pero en muchos casos, con este tratamiento, abandonan el cuadro de lo que se denomina espectro autista. Mi hijo pasó de un autismo severo a no tener ninguna de las patologías que entran dentro del espectro autista que pueden ser trastornos en el sueño o de hiperactividad”. “Para la medicina tradicional, mi hijo ya no es más autista”, remarcó.
Lamentablemente, éstos no son los únicos casos en Mar del Plata. De hecho, los representantes de la Fundación Linca aseguran que “la ciudad está entre las que más casos de autismo presentan en el país”. “No hay estadísticas certeras o recientes, pero se habla de un caso cada 200 chicos, con trastornos autistas”, alertaron.
“Habría que investigar por qué hay tantos casos en Mar del Plata. Pero nos llama la atención la cantidad de casos que hay en la ciudad. Sabemos que hay un porcentaje alto de contaminación de metales pesados en el agua”, completaron.
Finalmente, Sergio y Natalia destacaron la necesidad de “difundir este tratamiento que en nuestros hijos funcionó y que funciona en muchísimos chicos”. Tras destacar que “hay desconocimiento sobre este tema en la medicina argentina”, los referentes marplatenses de la Fundación expresaron: “Le queremos decir a los papás que se puede. No es fácil, lleva trabajo, tiempo, pero juntos por la recuperación de nuestros hijos, es posible. El autismo es tratable y recuperable”.

Obstáculos para enviar muestras biológicas
Los únicos dos laboratorios en el mundo que se especializan en el estudio de muestras biológicas de chicos autistas, se encuentran en Estados Unidos. Sin embargo, actualmente existen ciertos impedimentos para enviar estos estudios y los padres se ven obligados a reemplazar el “análisis clínico” por una “observación clínica”.
“Uno de nuestros objetivos es poder enviar muestras biológicas para poder aplicar el tratamiento exacto a nuestros chicos. Hoy por hoy hacemos un tratamiento por observación clínica y no por análisis clínico”, explicó Sergio Rivero, de la Fundación Linca Argentina.
En esa misma línea, aseguró que la entidad reclama la posibilidad de poder enviar estas muestras. “Por ahora nuestra gran traba es enviar estas muestras biológicas y lo que nos interesa es que la Salud pública municipal, provincial y nacional nos abra una ventana para seguir el tratamiento”, insistió.
Por último, su par Natalia Russo destacó: “Necesitamos que a los chicos se los pueda evaluar de una manera biológica y clínica, y no solamente psicológica, porque hay muchísimos chicos que comparten síntomas físicos, pero los pediatras o los neurólogos no hacen análisis clínicos en estos casos. Esto tiene que cambiar”.

www.diarioelatlantico.com    26/09/11

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Existen zonas del cerebro dedicadas exclusivamente al lenguaje

Recientemente se ha publicado un estudio en en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences USA en el que se describe la existencia de zonas del cerebro dedicadas exclusivamente al lenguaje. 
 
 
Los estudios del lenguaje en los que se emplea la resonancia magnética funcional (fMRI) coinciden en que son ciertas áreas las implicadas en el lenguaje, aunque no se puede afirmar que sean exclusivas para el lenguaje. En estos estudios se escanearon los cerebros y se promediaron los datos de los grupos de sujetos en busca de las regiones activas. Pero según los autores de este artículo, esta manera de trabajar no es demasiado correcta y deberían analizarse los datos individualmente y no en grupos. Precisamente esta es la manera en que analizan los datos en este trabajo en el que se realizan una serie de experimentos con un mismo sujeto: una tarea lingüística, otra de aritmética exacta, dos de memoria de trabajo, tres de control cognitivo y una de música. De las nueve áreas analizadas, ocho son específicas del lenguaje, aunque esto no implica que cada función cognitiva tenga asociada una sección específica del córtex.

[Proc Natl Acad Sci 2011]
Fedorenko E, Behr M y Kanwisher N

miércoles, 24 de agosto de 2011

Mensajes que deben escucharse

¿Qué demandan los alumnos a sus educadores y qué respuestas reciben? ¿Qué representa la escuela? Son preguntas centrales que surgen a partir de estas manifestaciones simultáneas de reconocimiento y displacer.
Esta pequeña y valiosa muestra de opinión es funcional a un análisis dimensionado. Tratemos de explicarlo manteniendo el equilibrio justo entre las argumentaciones defensivas y la tendencia a considerar sólo las señales de logros. Su testimonio es el estímulo perfecto para iniciar procesos de reflexión desde una escuela inteligente, con capacidad de adaptación.
"Leo por obligación." ¿Se desarrollan las habilidades lectoras básicas? El objetivo de la lectura es buscar el significado y el sentido de un texto. ¿Saben esto los alumnos?
"¿Para qué sirve?" A pesar de que impere lo instrumental y el valor de lo útil, la pregunta exige el trabajo con otras formas de presentar la realidad. "Prefiero el recreo", es lo esperable porque el significado del ambiente se relaciona con el impacto emocional que tiene sobre un individuo. En el recreo, como contexto flexible de relación e interacción, es donde se desarrollan habilidades sociales. El tema es por qué clase y recreo son excluyentes como contextos de aprendizaje. ¿Qué significados no se construyen en las aulas?
Ellos tienen proyectos: la abogacía, el cine, el deporte, la literatura, el teatro, y algunos ya revelan conductas autónomas que les permiten tomar decisiones solos y que han aprendido en la escuela. Por eso rechazan las históricas formas estereotipadas y vacías de contenido o se sienten amenazados por señalamientos intimidatorios que no promueven la autorregulación de la conducta.
"Sigue así" ¿Seguir? ¿A quién? ¿"Así"? ¿Así cómo?, o "¡Adelante!" ¿Antónimo de "atrás"? ¿Qué queremos decir? Suficiente.
Es válido sostener que se trata de la confrontación propia del discurso preadolescente, que transgrede casi deportivamente, que la asimetría del vínculo docente-alumno impide la amistad y justifica la falta de "onda" o lenguaje común, que el problema de actitud hacia el aprendizaje es importante. De cualquier manera, se impone la autoevaluación permanente, la mirada introspectiva para mejorar cada día la respuesta educativa a una demanda globalizada.
No permanezcamos en lo descriptivo... escuchemos a todos los actores y actuemos en consecuencia. La educación ayuda al hombre a crearse a sí mismo, y sobre los docentes recae una enorme responsabilidad, que requiere profesionales idóneos y comprometidos. Es tiempo de escuchar a los chicos y de colmar de significados las clases.
El camino está abierto; es un desafío? Sólo debemos estar disponibles.

Sandra Torresi
La autora es psicopedagoga y especialista en neuropsicología infantil

FUENTE: www.lanacion.com.ar 03/04/11

miércoles, 17 de agosto de 2011

Ayudar con los deberes, una tarea difícil para los padres

 Los chicos aprenden hoy matemática y lengua de forma menos mecánica que sus papás. Así, los adultos no entienden los ejercicios ni saben cómo apoyarlos. La falta de tiempo es otra complicación. Por los cambios en el método de enseñanza Y el poco tiempo
Dos más dos es cuatro, y “mi mamá me mima” tiene muchas “emes”. Dos conclusiones evidentes, pero los caminos para llegar a ellas no siempre son los mismos. Los chicos que hoy van a la primaria aprenden de una manera diferente a cómo aprendieron sus padres. Ahora se intenta que la enseñanza sea más razonada y menos mecánica. Por eso, para los papás, ayudar a sus hijos se puede convertir en una tarea difícil.
Involucrarse más y aprender junto a ellos es lo que recomiendan los especialistas.
En dos cuestiones hay consenso: hoy se aprende mejor y los papás deben participar de ese proceso para que su aporte vaya en el mismo sentido del trabajo que se hace en la escuela. Incluso preguntarle a los maestros tantas veces como lo hacen sus hijos , para comprender lo que se promueve en el aula.
“Las familias contribuyen en el proceso de alfabetización de los chicos –asegura Silvia González, coordinadora del area de Lengua en el nivel inicial del Ministerio de Educación de la Nación–. Alfabetizarse no es sólo aprender las letras. Se trata de aprender (las letras) en el marco de situaciones en donde se leen y se escriben textos”, grafica González. En este sentido, muchas veces aparecen errores de ortografía que sorprenden a los padres y los ponen un poco impacientes.
Algo similar sucede con la matemática. Ahora, en los cuadernos hay ensayos de procedimientos, conclusiones sobre la resolución y demás anotaciones. En la mirada de Graciela Chemello, coordinadora de Matemática en el nivel inicial del Ministerio de Educación, todas esas “anormalidades” chocan contra lo que los padres aprendieron en su momento . “Los padres pueden preocuparse al encontrar en el cuaderno huellas de errores que para los maestros juegan un papel constructivo en el aprendizaje. En la escuela de hoy, el cuaderno de matemática tiene diferentes funciones”, dice Chemello. “Los padres deben estar al tanto de las propuestas curriculares de cada escuela.
Si se quejan por la forma en que aprenden es que el canal de diálogo con la escuela falló ”, explica Patricia Redondo, pedagoga e investigadora de FLACSO.
“Hay que incluir a la familia. Si se desliga, la escuela sola no puede”, aporta Ana Ravaglia, subsecretaria de Educación porteña. Según Ravaglia, en las escuelas hay foros de participación con los padres, en donde esta problemática aparece con frecuencia. También, las ocupaciones cotidianas, que son una carga para muchos padres que se sientan sin tiempo para ayudar a sus hijos con la tarea. “El exceso de tareas a veces sobrecarga a las familias”, agrega Redondo. “Si una mamá llega de trabajar y se encuentra con una montaña de tareas para hacer, hay algo que falla.
La tarea debe ser un complemento de lo que se aprende en el aula, una continuidad”.
Pero al mismo tiempo, a veces basta con pequeños gestos para estar a la altura de lo que necesitan los chicos. “Acompañarlos con la lectura y en los primeros pasos de la escritura es fundamental”, explica Marina Cortés, del area de Lengua del Ministerio de Educación. Según Chemello, también pueden ser importantes algunos juegos, como la generala, o hacerlos participar de actos cotidianos, como estimar el gasto al realizar una compra. Llegar a un mismo resultado es importante, pero mucho más será que padres e hijos puedan transitar juntos ese camino.

Consejos
El Departamento de Educación de EE.UU. publica hace años la guía Cómo ayudar a su hijo con la tarea escolar . Allí, entre otras sugerencias para padres, aparecen: Fijar una hora para hacer los deberes; y tener en cuenta que el mejor momento no es el mismo para todos los chicos.
Elegir un buen lugar para la tarea. Debe ser un espacio bien iluminado y silencioso, y es bueno dejar que el chico lo decore o acondicione a su gusto.
Eliminar distracciones. Apagar el televisor. ¿Llamadas a compañeros? Limitarlas, y es mejor si sólo son para consultar dudas.
Tener todos los útiles y materiales necesarios a mano.
Interesarse en las tareas –por ejemplo, incluyéndolas en las charlas familiares– y tratar de mostrar lo interesante y útil que pueden ser.
Supervisar la tarea. Sobre todo cuando el niño suele no cumplirla. Puede preguntarse a la maestra qué tan cercano debe ser el seguimiento. Y habría que pedirle que avise en cuanto haya problemas con los deberes.
Prestar atención a las señales de frustración del chico. Ante ellas, permitir descansos.
Hacerle saber al niño que se tiene plena confianza en su capacidad para hacer el trabajo.
No ahorrar elogios y cuidar que las críticas sean siempre constructivas.

“Al principio me costó adaptarme”
“Al principio me costó adaptarme”, cuenta Silvina Zalba (40), que ayuda con las tareas a Máximo en cuarto grado y a Joaquín en primero. “Hay que tener paciencia, porque por momentos te dan ganas de enseñarles a tu manera, como aprendiste vos cuando eras chico. Pero después te das cuenta que por ese camino no vas a ningún lado. Hay que respetar esa forma que tienen de aprender y una vez que te adaptas a eso es mucho más fácil”. Los chicos van a una escuela de doble turno, lo cual simplifica las cosas para esta mamá. “En general suelen hacer la tarea en la escuela. Si tienen que hacer algo en casa suele ser poco. Pero nos piden que los acompañemos con otras actividades, como fomentarles el hábito de la lectura”.

“Pedí que me enseñen de nuevo”

Volver a la escuela. Algo de eso tuvo que atravesar Paula Fasanella para entender la forma en que aprendía matemática su hijo Santiago (10), que va a una escuela pública en Capital. “Le pedí una reunión al a maestra y le dije ‘necesito que me enseñes de nuevo’”, cuenta Paula, quien también tuvo que aprender a no confundir y complicar a su hijo.
“A mí me enseñaron de una manera sistemática. Pero Santi aprende diferente. Le enseñan a descomponer los números. A pensar cómo es más fácil para resolverlo”. En Lengua también hubo cambios que le costó asimilar. “Trabajan mucho con talleres, como comunidad, no tanto individualmente. Cuando escribe con faltas de ortografía, la maestra nos pide que no las corrijamos. Después, en el aula ellos se autocorrigen y después la maestra corrige esas correcciones. Con los resultados te das cuenta que aprenden mejor”, asegura

www.clarin.com 15/08/11

viernes, 12 de agosto de 2011

Siete de cada diez docentes, preocupados por la violencia

El relevamiento, realizado por la Unión de Docentes Argentinos, indica que el 40% de los maestros teme por su integridad

Siete de cada diez docentes están preocupados por el incremento de la violencia escolar y al menos la mitad de ellos se sienten desprotegidos frente a esta situación, reveló una encuesta gremial, mientras que ayer se conoció otro caso de agresión entre alumnos en el Gran Buenos Aires.
El estudio, realizado por la Unión Docentes Argentinos (UDA), revela además que casi cuatro de cada diez maestros temen por su propia integridad física, dado que se desempeñan en escuelas de zonas consideras riesgosas.
Entretanto, ayer trascendió otro caso grave de violencia escolar, esta vez en el partido bonaerense de Morón, donde un adolescente fue herido en el pecho con un corte de cúter efectuado por un compañero de la escuela secundaria a la que ambos asisten, en la localidad de Castelar (ver aparte)
AUMENTO "ALARMANTE" DE CASOS
El secretario general de la Unión Docentes Argentinos, Sergio Romero, dijo que el aumento de los casos de violencia escolar es "alarmante".
Advirtió, en la misma línea, que "es imperativo instrumentar mecanismos que apunten a generar un marco de acompañamiento y contención tanto al docente, como a los alumnos y los padres, que permitan revalorizar el rol de la escuela".
"Debemos mantener y reforzar las instituciones para poder convivir dentro de una sociedad que expresa más violencia en sus distintas formas, lo cual se encuentra agravado por el consumo de drogas cada vez mayor registrado en adolescentes e incluso niños", sostuvo el sindicalista.
Agregó que "muchos docentes vienen a nosotros en busca de ayuda y asesoramiento para saber cómo afrontar este tipo de situaciones que exceden a la tarea del educador".
"La mayoría de los problemas psicológicos y de estrés que se presentan, los cuales muchas veces derivan en pedidos de licencia, tienen que ver con casos de violencia que vive el docente en el aula", comentó.
Y enumeró: "alumnos que maltratan al docente, que lo desafían, lo insultan, desconocen su autoridad y también casos de agresiones entre chicos que van desde lo físico a la humillación verbal y la burla".
"Si bien desde nuestra entidad intentamos brindarles la mayor cantidad de herramientas, creemos que al no existir legislación que explícitamente proteja a los docentes y a los alumnos de los casos de violencia en la escuela, no se toma verdadera conciencia del problema", afirmó Romero.
Concluyó: "Desde nuestro sindicato nos encontramos trabajando en un proyecto de ley nacional centrado principalmente en esta cuestión, para poder expulsar definitivamente la violencia de las escuelas".

OTRO INFORME

Los resultados del relevamiento se dieron a conocer un día después de que se difundiera un informe de la Unesco, también relacionado con la violencia escolar, elaborado en 16 países latinoamericanos, incluida la Argentina, que indicaba que la mitad de los alumnos de 6º grado sufre acoso escolar.
Según ese trabajo, el problema dijo padecerlo el 51,1% de los chicos consultados, quienes incluían entre las formas de acoso sufridas al robo, el insulto, la amenaza o los golpes por parte de sus compañeros de escuela.
El informe, que fue realizado entre los años 2005 y 2009, destaca a su vez que los chicos que padecen el acoso ven resentido su rendimiento escolar, sobre todo en lengua y matemática.

Fuente: http://www.eldia.com.ar/edis/20110805/siete-cada-diez-docentes-preocupados-violencia-educacion9.htm