¿Qué demandan los alumnos a sus educadores y qué respuestas reciben? ¿Qué representa la escuela? Son preguntas centrales que surgen a partir de estas manifestaciones simultáneas de reconocimiento y displacer.
Esta pequeña y valiosa muestra de opinión es funcional a un análisis dimensionado. Tratemos de explicarlo manteniendo el equilibrio justo entre las argumentaciones defensivas y la tendencia a considerar sólo las señales de logros. Su testimonio es el estímulo perfecto para iniciar procesos de reflexión desde una escuela inteligente, con capacidad de adaptación.
"Leo por obligación." ¿Se desarrollan las habilidades lectoras básicas? El objetivo de la lectura es buscar el significado y el sentido de un texto. ¿Saben esto los alumnos?
"¿Para qué sirve?" A pesar de que impere lo instrumental y el valor de lo útil, la pregunta exige el trabajo con otras formas de presentar la realidad. "Prefiero el recreo", es lo esperable porque el significado del ambiente se relaciona con el impacto emocional que tiene sobre un individuo. En el recreo, como contexto flexible de relación e interacción, es donde se desarrollan habilidades sociales. El tema es por qué clase y recreo son excluyentes como contextos de aprendizaje. ¿Qué significados no se construyen en las aulas?
Ellos tienen proyectos: la abogacía, el cine, el deporte, la literatura, el teatro, y algunos ya revelan conductas autónomas que les permiten tomar decisiones solos y que han aprendido en la escuela. Por eso rechazan las históricas formas estereotipadas y vacías de contenido o se sienten amenazados por señalamientos intimidatorios que no promueven la autorregulación de la conducta.
"Sigue así" ¿Seguir? ¿A quién? ¿"Así"? ¿Así cómo?, o "¡Adelante!" ¿Antónimo de "atrás"? ¿Qué queremos decir? Suficiente.
Es válido sostener que se trata de la confrontación propia del discurso preadolescente, que transgrede casi deportivamente, que la asimetría del vínculo docente-alumno impide la amistad y justifica la falta de "onda" o lenguaje común, que el problema de actitud hacia el aprendizaje es importante. De cualquier manera, se impone la autoevaluación permanente, la mirada introspectiva para mejorar cada día la respuesta educativa a una demanda globalizada.
No permanezcamos en lo descriptivo... escuchemos a todos los actores y actuemos en consecuencia. La educación ayuda al hombre a crearse a sí mismo, y sobre los docentes recae una enorme responsabilidad, que requiere profesionales idóneos y comprometidos. Es tiempo de escuchar a los chicos y de colmar de significados las clases.
El camino está abierto; es un desafío? Sólo debemos estar disponibles.
Sandra Torresi
La autora es psicopedagoga y especialista en neuropsicología infantil
FUENTE: www.lanacion.com.ar 03/04/11
"Elige por maestro aquél a quien admires más por lo que en él vieres, que por lo que escuchares de sus labios". Séneca
miércoles, 24 de agosto de 2011
miércoles, 17 de agosto de 2011
Ayudar con los deberes, una tarea difícil para los padres
Los chicos aprenden hoy matemática y lengua de forma menos mecánica que sus papás. Así, los adultos no entienden los ejercicios ni saben cómo apoyarlos. La falta de tiempo es otra complicación. Por los cambios en el método de enseñanza Y el poco tiempo
Dos más dos es cuatro, y “mi mamá me mima” tiene muchas “emes”. Dos conclusiones evidentes, pero los caminos para llegar a ellas no siempre son los mismos. Los chicos que hoy van a la primaria aprenden de una manera diferente a cómo aprendieron sus padres. Ahora se intenta que la enseñanza sea más razonada y menos mecánica. Por eso, para los papás, ayudar a sus hijos se puede convertir en una tarea difícil.
Involucrarse más y aprender junto a ellos es lo que recomiendan los especialistas.
En dos cuestiones hay consenso: hoy se aprende mejor y los papás deben participar de ese proceso para que su aporte vaya en el mismo sentido del trabajo que se hace en la escuela. Incluso preguntarle a los maestros tantas veces como lo hacen sus hijos , para comprender lo que se promueve en el aula.
“Las familias contribuyen en el proceso de alfabetización de los chicos –asegura Silvia González, coordinadora del area de Lengua en el nivel inicial del Ministerio de Educación de la Nación–. Alfabetizarse no es sólo aprender las letras. Se trata de aprender (las letras) en el marco de situaciones en donde se leen y se escriben textos”, grafica González. En este sentido, muchas veces aparecen errores de ortografía que sorprenden a los padres y los ponen un poco impacientes.
Algo similar sucede con la matemática. Ahora, en los cuadernos hay ensayos de procedimientos, conclusiones sobre la resolución y demás anotaciones. En la mirada de Graciela Chemello, coordinadora de Matemática en el nivel inicial del Ministerio de Educación, todas esas “anormalidades” chocan contra lo que los padres aprendieron en su momento . “Los padres pueden preocuparse al encontrar en el cuaderno huellas de errores que para los maestros juegan un papel constructivo en el aprendizaje. En la escuela de hoy, el cuaderno de matemática tiene diferentes funciones”, dice Chemello. “Los padres deben estar al tanto de las propuestas curriculares de cada escuela.
Si se quejan por la forma en que aprenden es que el canal de diálogo con la escuela falló ”, explica Patricia Redondo, pedagoga e investigadora de FLACSO.
“Hay que incluir a la familia. Si se desliga, la escuela sola no puede”, aporta Ana Ravaglia, subsecretaria de Educación porteña. Según Ravaglia, en las escuelas hay foros de participación con los padres, en donde esta problemática aparece con frecuencia. También, las ocupaciones cotidianas, que son una carga para muchos padres que se sientan sin tiempo para ayudar a sus hijos con la tarea. “El exceso de tareas a veces sobrecarga a las familias”, agrega Redondo. “Si una mamá llega de trabajar y se encuentra con una montaña de tareas para hacer, hay algo que falla.
La tarea debe ser un complemento de lo que se aprende en el aula, una continuidad”.
Pero al mismo tiempo, a veces basta con pequeños gestos para estar a la altura de lo que necesitan los chicos. “Acompañarlos con la lectura y en los primeros pasos de la escritura es fundamental”, explica Marina Cortés, del area de Lengua del Ministerio de Educación. Según Chemello, también pueden ser importantes algunos juegos, como la generala, o hacerlos participar de actos cotidianos, como estimar el gasto al realizar una compra. Llegar a un mismo resultado es importante, pero mucho más será que padres e hijos puedan transitar juntos ese camino.
Consejos
El Departamento de Educación de EE.UU. publica hace años la guía Cómo ayudar a su hijo con la tarea escolar . Allí, entre otras sugerencias para padres, aparecen: Fijar una hora para hacer los deberes; y tener en cuenta que el mejor momento no es el mismo para todos los chicos.
Elegir un buen lugar para la tarea. Debe ser un espacio bien iluminado y silencioso, y es bueno dejar que el chico lo decore o acondicione a su gusto.
Eliminar distracciones. Apagar el televisor. ¿Llamadas a compañeros? Limitarlas, y es mejor si sólo son para consultar dudas.
Tener todos los útiles y materiales necesarios a mano.
Interesarse en las tareas –por ejemplo, incluyéndolas en las charlas familiares– y tratar de mostrar lo interesante y útil que pueden ser.
Supervisar la tarea. Sobre todo cuando el niño suele no cumplirla. Puede preguntarse a la maestra qué tan cercano debe ser el seguimiento. Y habría que pedirle que avise en cuanto haya problemas con los deberes.
Prestar atención a las señales de frustración del chico. Ante ellas, permitir descansos.
Hacerle saber al niño que se tiene plena confianza en su capacidad para hacer el trabajo.
No ahorrar elogios y cuidar que las críticas sean siempre constructivas.
“Al principio me costó adaptarme”
“Al principio me costó adaptarme”, cuenta Silvina Zalba (40), que ayuda con las tareas a Máximo en cuarto grado y a Joaquín en primero. “Hay que tener paciencia, porque por momentos te dan ganas de enseñarles a tu manera, como aprendiste vos cuando eras chico. Pero después te das cuenta que por ese camino no vas a ningún lado. Hay que respetar esa forma que tienen de aprender y una vez que te adaptas a eso es mucho más fácil”. Los chicos van a una escuela de doble turno, lo cual simplifica las cosas para esta mamá. “En general suelen hacer la tarea en la escuela. Si tienen que hacer algo en casa suele ser poco. Pero nos piden que los acompañemos con otras actividades, como fomentarles el hábito de la lectura”.
“Pedí que me enseñen de nuevo”
Volver a la escuela. Algo de eso tuvo que atravesar Paula Fasanella para entender la forma en que aprendía matemática su hijo Santiago (10), que va a una escuela pública en Capital. “Le pedí una reunión al a maestra y le dije ‘necesito que me enseñes de nuevo’”, cuenta Paula, quien también tuvo que aprender a no confundir y complicar a su hijo.
“A mí me enseñaron de una manera sistemática. Pero Santi aprende diferente. Le enseñan a descomponer los números. A pensar cómo es más fácil para resolverlo”. En Lengua también hubo cambios que le costó asimilar. “Trabajan mucho con talleres, como comunidad, no tanto individualmente. Cuando escribe con faltas de ortografía, la maestra nos pide que no las corrijamos. Después, en el aula ellos se autocorrigen y después la maestra corrige esas correcciones. Con los resultados te das cuenta que aprenden mejor”, asegura
www.clarin.com 15/08/11
Dos más dos es cuatro, y “mi mamá me mima” tiene muchas “emes”. Dos conclusiones evidentes, pero los caminos para llegar a ellas no siempre son los mismos. Los chicos que hoy van a la primaria aprenden de una manera diferente a cómo aprendieron sus padres. Ahora se intenta que la enseñanza sea más razonada y menos mecánica. Por eso, para los papás, ayudar a sus hijos se puede convertir en una tarea difícil.
Involucrarse más y aprender junto a ellos es lo que recomiendan los especialistas.
En dos cuestiones hay consenso: hoy se aprende mejor y los papás deben participar de ese proceso para que su aporte vaya en el mismo sentido del trabajo que se hace en la escuela. Incluso preguntarle a los maestros tantas veces como lo hacen sus hijos , para comprender lo que se promueve en el aula.
“Las familias contribuyen en el proceso de alfabetización de los chicos –asegura Silvia González, coordinadora del area de Lengua en el nivel inicial del Ministerio de Educación de la Nación–. Alfabetizarse no es sólo aprender las letras. Se trata de aprender (las letras) en el marco de situaciones en donde se leen y se escriben textos”, grafica González. En este sentido, muchas veces aparecen errores de ortografía que sorprenden a los padres y los ponen un poco impacientes.
Algo similar sucede con la matemática. Ahora, en los cuadernos hay ensayos de procedimientos, conclusiones sobre la resolución y demás anotaciones. En la mirada de Graciela Chemello, coordinadora de Matemática en el nivel inicial del Ministerio de Educación, todas esas “anormalidades” chocan contra lo que los padres aprendieron en su momento . “Los padres pueden preocuparse al encontrar en el cuaderno huellas de errores que para los maestros juegan un papel constructivo en el aprendizaje. En la escuela de hoy, el cuaderno de matemática tiene diferentes funciones”, dice Chemello. “Los padres deben estar al tanto de las propuestas curriculares de cada escuela.
Si se quejan por la forma en que aprenden es que el canal de diálogo con la escuela falló ”, explica Patricia Redondo, pedagoga e investigadora de FLACSO.
“Hay que incluir a la familia. Si se desliga, la escuela sola no puede”, aporta Ana Ravaglia, subsecretaria de Educación porteña. Según Ravaglia, en las escuelas hay foros de participación con los padres, en donde esta problemática aparece con frecuencia. También, las ocupaciones cotidianas, que son una carga para muchos padres que se sientan sin tiempo para ayudar a sus hijos con la tarea. “El exceso de tareas a veces sobrecarga a las familias”, agrega Redondo. “Si una mamá llega de trabajar y se encuentra con una montaña de tareas para hacer, hay algo que falla.
La tarea debe ser un complemento de lo que se aprende en el aula, una continuidad”.
Pero al mismo tiempo, a veces basta con pequeños gestos para estar a la altura de lo que necesitan los chicos. “Acompañarlos con la lectura y en los primeros pasos de la escritura es fundamental”, explica Marina Cortés, del area de Lengua del Ministerio de Educación. Según Chemello, también pueden ser importantes algunos juegos, como la generala, o hacerlos participar de actos cotidianos, como estimar el gasto al realizar una compra. Llegar a un mismo resultado es importante, pero mucho más será que padres e hijos puedan transitar juntos ese camino.
Consejos
El Departamento de Educación de EE.UU. publica hace años la guía Cómo ayudar a su hijo con la tarea escolar . Allí, entre otras sugerencias para padres, aparecen: Fijar una hora para hacer los deberes; y tener en cuenta que el mejor momento no es el mismo para todos los chicos.
Elegir un buen lugar para la tarea. Debe ser un espacio bien iluminado y silencioso, y es bueno dejar que el chico lo decore o acondicione a su gusto.
Eliminar distracciones. Apagar el televisor. ¿Llamadas a compañeros? Limitarlas, y es mejor si sólo son para consultar dudas.
Tener todos los útiles y materiales necesarios a mano.
Interesarse en las tareas –por ejemplo, incluyéndolas en las charlas familiares– y tratar de mostrar lo interesante y útil que pueden ser.
Supervisar la tarea. Sobre todo cuando el niño suele no cumplirla. Puede preguntarse a la maestra qué tan cercano debe ser el seguimiento. Y habría que pedirle que avise en cuanto haya problemas con los deberes.
Prestar atención a las señales de frustración del chico. Ante ellas, permitir descansos.
Hacerle saber al niño que se tiene plena confianza en su capacidad para hacer el trabajo.
No ahorrar elogios y cuidar que las críticas sean siempre constructivas.
“Al principio me costó adaptarme”
“Al principio me costó adaptarme”, cuenta Silvina Zalba (40), que ayuda con las tareas a Máximo en cuarto grado y a Joaquín en primero. “Hay que tener paciencia, porque por momentos te dan ganas de enseñarles a tu manera, como aprendiste vos cuando eras chico. Pero después te das cuenta que por ese camino no vas a ningún lado. Hay que respetar esa forma que tienen de aprender y una vez que te adaptas a eso es mucho más fácil”. Los chicos van a una escuela de doble turno, lo cual simplifica las cosas para esta mamá. “En general suelen hacer la tarea en la escuela. Si tienen que hacer algo en casa suele ser poco. Pero nos piden que los acompañemos con otras actividades, como fomentarles el hábito de la lectura”.
“Pedí que me enseñen de nuevo”
Volver a la escuela. Algo de eso tuvo que atravesar Paula Fasanella para entender la forma en que aprendía matemática su hijo Santiago (10), que va a una escuela pública en Capital. “Le pedí una reunión al a maestra y le dije ‘necesito que me enseñes de nuevo’”, cuenta Paula, quien también tuvo que aprender a no confundir y complicar a su hijo.
“A mí me enseñaron de una manera sistemática. Pero Santi aprende diferente. Le enseñan a descomponer los números. A pensar cómo es más fácil para resolverlo”. En Lengua también hubo cambios que le costó asimilar. “Trabajan mucho con talleres, como comunidad, no tanto individualmente. Cuando escribe con faltas de ortografía, la maestra nos pide que no las corrijamos. Después, en el aula ellos se autocorrigen y después la maestra corrige esas correcciones. Con los resultados te das cuenta que aprenden mejor”, asegura
www.clarin.com 15/08/11
viernes, 12 de agosto de 2011
Siete de cada diez docentes, preocupados por la violencia
El relevamiento, realizado por la Unión de Docentes Argentinos, indica que el 40% de los maestros teme por su integridad
Siete de cada diez docentes están preocupados por el incremento de la violencia escolar y al menos la mitad de ellos se sienten desprotegidos frente a esta situación, reveló una encuesta gremial, mientras que ayer se conoció otro caso de agresión entre alumnos en el Gran Buenos Aires.
El estudio, realizado por la Unión Docentes Argentinos (UDA), revela además que casi cuatro de cada diez maestros temen por su propia integridad física, dado que se desempeñan en escuelas de zonas consideras riesgosas.
Entretanto, ayer trascendió otro caso grave de violencia escolar, esta vez en el partido bonaerense de Morón, donde un adolescente fue herido en el pecho con un corte de cúter efectuado por un compañero de la escuela secundaria a la que ambos asisten, en la localidad de Castelar (ver aparte)
AUMENTO "ALARMANTE" DE CASOS
El secretario general de la Unión Docentes Argentinos, Sergio Romero, dijo que el aumento de los casos de violencia escolar es "alarmante".
Advirtió, en la misma línea, que "es imperativo instrumentar mecanismos que apunten a generar un marco de acompañamiento y contención tanto al docente, como a los alumnos y los padres, que permitan revalorizar el rol de la escuela".
"Debemos mantener y reforzar las instituciones para poder convivir dentro de una sociedad que expresa más violencia en sus distintas formas, lo cual se encuentra agravado por el consumo de drogas cada vez mayor registrado en adolescentes e incluso niños", sostuvo el sindicalista.
Agregó que "muchos docentes vienen a nosotros en busca de ayuda y asesoramiento para saber cómo afrontar este tipo de situaciones que exceden a la tarea del educador".
"La mayoría de los problemas psicológicos y de estrés que se presentan, los cuales muchas veces derivan en pedidos de licencia, tienen que ver con casos de violencia que vive el docente en el aula", comentó.
Y enumeró: "alumnos que maltratan al docente, que lo desafían, lo insultan, desconocen su autoridad y también casos de agresiones entre chicos que van desde lo físico a la humillación verbal y la burla".
"Si bien desde nuestra entidad intentamos brindarles la mayor cantidad de herramientas, creemos que al no existir legislación que explícitamente proteja a los docentes y a los alumnos de los casos de violencia en la escuela, no se toma verdadera conciencia del problema", afirmó Romero.
Concluyó: "Desde nuestro sindicato nos encontramos trabajando en un proyecto de ley nacional centrado principalmente en esta cuestión, para poder expulsar definitivamente la violencia de las escuelas".
OTRO INFORME
Los resultados del relevamiento se dieron a conocer un día después de que se difundiera un informe de la Unesco, también relacionado con la violencia escolar, elaborado en 16 países latinoamericanos, incluida la Argentina, que indicaba que la mitad de los alumnos de 6º grado sufre acoso escolar.
Según ese trabajo, el problema dijo padecerlo el 51,1% de los chicos consultados, quienes incluían entre las formas de acoso sufridas al robo, el insulto, la amenaza o los golpes por parte de sus compañeros de escuela.
El informe, que fue realizado entre los años 2005 y 2009, destaca a su vez que los chicos que padecen el acoso ven resentido su rendimiento escolar, sobre todo en lengua y matemática.
Fuente: http://www.eldia.com.ar/edis/20110805/siete-cada-diez-docentes-preocupados-violencia-educacion9.htm
El aprendizaje depende de dos zonas separadas del cerebro
El aprendizaje depende de dos zonas separadas del cerebro.
Dr. Nse. Carlos Logatt Grabner
Para aprender, para enseñar y para acompañar todo proceso de cambio, es importante conocer como nuestro cerebro se activa ante el aprendizaje, y así contribuir a esta función tan importante para nuestras vidas.
Cuando el cerebro se encuentra en proceso de aprendizaje, realiza dos funciones:
1.- Codificar en la memoria la información.
2.- Predecir si esta información, será necesaria más adelante y si se la podrá recordar.
La segunda función, se produce en algunos cerebros de forma automática e inconsciente, lo que le permite a sus poseedores ser mejores estudiantes.
Para descubrir como realiza el cerebro estas funciones, John Gabriele, miembro asociado del Instituto McGovern en el MIT, y colegas de la Universidad de Stanford, investigaron a través de resonancia magnética funcional que sucede en el cerebro, mientras realiza tareas de aprendizaje, publicaron sus resultados en la revista Nature Neuroscience.
Los investigadores, observaron que los mecanismos cerebrales para la memoria y la predicción son diferentes.
El lóbulo temporal medial (LTM), se activa cuando se codifican hechos en la memoria, mientras que la corteza prefrontal ventromedial, una región bastante separada de la primera, (CPFVM), corresponde a la predicción subjetiva de si un hecho será recordado ("juicio de aprendizaje").
Estas dos regiones son física y funcionalmente distintas, pero se pueden poner en contacto a través de las áreas prefrontal lateral y dorsal (LDPFC).
Se debe tener presente, que la capacidad de predicción es una parte muy importante del éxito del aprendizaje, ya que esta permite juzgar si la información es importante, si hemos estudiado lo suficiente o la necesidad de una revisión de los conocimientos, explicó Gabriele.
Para Gabriele, la corteza ventromedial CVM) puede ser clave para la autoconciencia.
Si bien la capacidad de hacer predicciones más precisas puede en algunos cerebros estar presente de forma automática y fuera de la consciencia, lo que convierte a sus poseedores en mejores estudiantes, conocer su existencia e importancia es fundamental para desarrollar y aplicar estrategias para alcanzarla de forma consciente.
En todo proceso de aprendizaje, enseñanza y cambios, es conveniente aplicar trabajos de autoevaluación, lo que permite a cada individuo neurosicoentrenar esta función y desarrollarla, de este modo se aprende a evaluar lo que se sabe y determinar si se necesita mayor tiempo y dedicación para que los conocimientos que se requiere consolidar lleguen a la memoria de largo plazo.
Fuente: Massachusetts Institute of Technology
Las investigaciones sobre el proceso de aprendizaje, son una muestra o ejemplo de cómo la UCCM (unidad cuerpo cerebro mente), puede autoobservarse y autoevaluarse (funciones ejecutivas), y a través de ello ajustar, modelar, determinar que se sabe y que no, que hay que aprender, consecuencia de las acciones, reflexionar, perseverar y llevar a cabo acciones a su favor, en todos los ámbitos de la vida.
lunes, 1 de agosto de 2011
martes, 19 de julio de 2011
LOS BENEFICIOS DE LA SIESTA
Tomar 90 minutos como máximo de descanso mejora el funcionamiento cerebral, ya que ayuda a memorizar, concentrarse y aprender nuevos datos, según científicos norteamericanos
La Junta de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTBS), que toma como base informes de la agencia espacial norteamericana, ha realizado un estudio que tuvo como protagonistas a los controladores aéreos. ¿Su conclusión? Que una pausa para dormir ayuda a mejorar un 34 por ciento su rendimiento y un 54 por ciento, su estado de alerta. Es más, la NTBS pone un límite a lo que debería ser la siesta ideal: 26 minutos.
«Después de las comidas se produce un pico de sueño. Y si se puede, es aconsejable no dormir más de 30 minutos», explica a LA RAZÓN Miguel Ángel Saiz, director médico de Noctis Center, centro especializado en trastornos del sueño. Y subraya que nunca se debe superar esa media hora. «El sueño hay que plantearlo como una parte importante de nuestra vida. Y para funcionar bien durante la vigilia, el sueño nocturno ha de ser de la mayor calidad posible. Si nos echamos una siesta de dos horas, eliminamos parte de nuestro descanso nocturno», añade. ¿La consecuencia? Un desorden que puede conducir de lleno al insomnio. «Durante el sueño, disminuye la frecuencia cardiaca y la presión arterial, lo que nos viene bien. Si desarrollamos una serie de hábitos incorrectos, caeremos en una rutina», añade Saiz.
Capacidades cognitivas
Por el contrario, una breve y bien aprovechada siesta puede provocar «un aumento de nuestras capacidades cognitivas y un nivel óptimo para atenuar el cansancio contenido durante el día». No en vano, la disminución de los riesgos cardiovasculares es uno de los grandes beneficios de la siesta. Otro informe, publicado en «Archives of Internal Medicine», aseguraba que la siesta es una de las mejores recetas para eludir problemas cardiacos. Así, los que se tomaban este descanso redujeron estos trastornos en un 37 por ciento, mientras que los que dormían la siesta de forma ocasional sólo los disminuyeron en un 12 por ciento, informa Ep.
Sin embargo, no predicamos con el ejemplo. Una encuesta elaborada por la Fundación de Educación para la Salud (Fundadeps) revelaba que sólo el 16,2 por ciento de los españoles se echaba una siesta a diario después de comer. Y más de la mitad (58,6 por ciento) afirmaba que nunca lo hacía. La presidenta de Fundadeps, María Sáinz, afirmó que la siesta «ha pasado a ser un mito que únicamente interesa para el turismo».
Así, el país que parece haberse tomado más en serio las propiedades reparadoras de la siesta ha sido Alemania. Bien es cierto que las obligaciones laborales nos privan de poder echar una cabezada. «Al final, la gran mayoría de los mortales se ve empujada a beber café o darse pellizcos para que no le venza el sueño en el trabajo», dice Saiz. Por eso, expertos alemanes han recomendado que se incorpore este hábito en el trabajo. «Los empresarios listos saben de la importancia de una pausa reparadora. Así, se mantiene el rendimiento, la creatividad y la motivación del trabajador», afirmó al diario «Bild» Mario Ohoven, presidente de la Federación Alemana de la Pequeña y Mediana Empresa.
De hecho, Ohoven recordó que la siesta en el trabajo se ha instaurado con éxito en países como Estados Unidos, Japón y Austria. Algo que, dice, aumenta «el atractivo de una empresa con vistas a reclutar a trabajadores cualificados».
En cuarto lugar
No es la primera vez que los alemanes han demostrado más interés en la siesta que los españoles, en teoría, inventores del concepto. Un estudio publicado en la revista «Neurology» revelaba que el 22 por ciento de los germanos reconocía dormir la siesta al menos tres veces a la semana. Les seguían en este peculiar ránking los italianos –16 por ciento– y los británicos –15 por ciento–. España se tuvo que conformar con el cuarto puesto: sólo un 9 por ciento reconoció echarse la siesta regularmente.
Desde Noctis Center se tiene la percepción de que «el sueño es un artículo de lujo, cuando es algo básico». Pérdidas de concentración y memoria, arritmia cardíaca, problemas respiratorios y endocrinológicos... La falta de sueño puede llevar asociadas un nutrido grupo de patologías. «Y cada vez se descubren más», apunta Miguel Ángel Saiz. Y de poco vale ir creando una «deuda de sueño» y tratar de corregirla los fines de semana. «Si la deuda a lo largo de la semana es importante, después es imposible ‘‘pagarla’’», añade.
Dormidores «cortos» y «largos»
Con todo, los expertos creen que la ecuación «más horas, más descanso» no es cierta. Así, afirma Saíz, es fácil toparse con dos tipos de «dormidores»: los «cortos», que con seis horas de sueño son capaces de funcionar perfectamente, y los «largos» que, pese a dormir nueve horas, continúan cansados. «El dormidor, largo o corto, no se hace: nace. Y después, se va adaptando a sus variables y a factores externos: un trabajo de siete horas, mayor presencia de labores físicas, etc. Cada individuo tiene un sueño diferente. Y cuando tratamos a un paciente, buscamos optimizarlo de la mejor manera posible», asegura Saiz.
domingo, 26 de junio de 2011
Debaten por qué a los chicos les cuesta tanto escribir sin faltas
La dificultad para aplicar las reglas aprendidas a los textos, la colocación de tildes en las palabras, el uso de celulares y chats y las diferencias socioeconómicas son algunos de los problemas que enfrentan los alumnos de escuela primaria en el proceso de aprendizaje de la escritura.
En una evaluación sobre caligrafía y ortografía realizada por la Unesco, la Argentina obtuvo una de las peores notas en relación a los desempeños de alumnos de tercer y sexto grado de América Latina: los estudiantes cometieron un error cada 10 palabras y presentaron dificultades a la hora de mostrar su caligrafía manual en un texto.
“En los últimos tiempos nos hemos vuelto muy pragmáticos, utilizando diversas estrategias. Sabemos que los chicos aprenden de distinta manera: mientras algunos al leer registran y se acuerdan por haber leído, otros necesitan escribir la palabra para retener su ortografía”, explica Cristina Carriego, doctora en Educación de la Universidad de San Andrés y vicedirectora del colegio Pestalozzi.
Otra de las cuestiones clave es “trabajar la conciencia de la posibilidad de error. Lo importante es que los chicos al llegar a escribir un sonido parecido –como la c, la s o la z–, se pregunten y tengan conciencia de que hay más de un camino a seguir y no todos son correctos”, argumenta Cecilia Cancio, licenciada en Ciencias Pedagógicas.
Si se piensa la alfabetización como construcción, los alumnos pasan por diversas etapas en las que la manera de escribir va transformándose de lo auditivo a la aplicación de las reglas. Los estudiantes de primer grado, por ejemplo, escriben “moscito” en lugar de mosquito. “En segundo grado ya no se ve” el mismo error, apunta Carriego.
El uso del lenguaje de los mensajes de texto y del chat también influye en las dificultades de aprendizaje. A los alumnos de quinto o sexto grado muchas veces “les cuesta diferenciar que en un texto académico, en una carta o un cuento no pueden poner la q con apóstrofe para reemplazar la palabra que”, explica la docente Cristina Ashardjian. Lo mismo ocurre con el uso del procesador de texto. “Influye mucho la utilización de la tecnología porque los chicos argumentan que lo que escriben se entiende igual”, agrega la docente.
Los mismos que pueden escribir muy bien en un espacio formal, se descuidan en espacios más informales: no usan tildes ni mayúsculas y abrevian palabras. “Entienden las diferencias pero no las aplican”, sostiene Cancio.
Por último, las especialistas reconocen que las diferencias de recursos socioeconómicos también se presentan como dificultades a la hora de aprender a escribir. “Inicialmente el aprendizaje de la escritura ortográfica tiene una fuerte relación con el nivel socioeconómico y el capital cultural de las familias”, asegura Carriego, quien como tesis doctoral analizó cuatro escuelas primarias de la Ciudad de Buenos Aires a través de una evaluación escrita a los alumnos de segundo grado.
Sin embargo, instituciones con un estatus similar “pueden generar mayor o menor valor agregado en el aprendizaje”, especialmente considerando que el conocimiento de la ortografía “requiere de procesos de enseñanza explícitos”, continuó Carriego. “Esto marca la importancia de la escuela, de lo que pasa en el aula y de las condiciones institucionales que deben compensar las diferencias de capital social y cultural”.
“En las escuelas públicas con poblaciones de menos recursos hay mucho para trabajar, mucho por hacer y se pueden lograr grandes cosas. Los chicos tienen capacidad de aprendizaje, a algunos les costará más pero se puede”, concluye Ashardjian.
La vigencia del dictado de textos breves
Uno de los métodos más comunes para practicar la ortografía son los dictados de palabras y pequeños textos. “Hacemos dictados en pareja y los chicos discuten entre ellos para decidir cómo escribir la palabra que dictó el docente. Así logramos que les interese y que argumenten para convencer al compañero por qué tienen que escribir la palabra de una u otra manera. Terminado el dictado, el docente da una devolución y dice cómo se escriben las palabras en forma correcta. Esta es una práctica muy motivadora para un tema que frecuentemente parece árido”, cuenta Cristina Carriego, doctora en educación.
En el aula, además, “se trabaja con el dictado de palabras en el marco de un texto, no palabras sueltas, y relacionadas con los temas de la clase, para lo cual los chicos tienen que estudiar las reflexiones hechas grupalmente”, aporta la docente Cristina Ashardjian.
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